Cinco cambios en la nueva convocatoria de Publindex 2026
Luego de cinco años, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación reactiva el proceso de evaluación de revistas científicas en Colombia. En esta ocasión, la convocatoria 977, resalta un hecho que preocupa a la cartera de la ciencia: La mayoría de las revistas evaluadas en las anteriores convocatorias se concentran en pocos departamentos del país y, con ello, se ha limitado el impacto de la investigación producida desde las regiones. Ante este panorama, presentan unos nuevos términos de referencia con una hoja de ruta metodológica diseñada para corregir las brechas territoriales y elevar los estándares de excelencia editorial bajo principios de equidad.
Aquí fechas para tener en cuenta:
- Apertura: 8 de abril
- Cierre 22 de mayo (6:00 p.m.)
- Publicación de resultados preliminares: 12 de junio
- Publicación de resultados definitivos: 28 de julio
A continuación, desglosamos los cinco pilares más transformadores de este nuevo modelo, el cual redefine —una vez más— las reglas de juego para editores, investigadores e instituciones colombianas.
1. La brecha territorial: un diagnóstico de centralización
El análisis de la convocatoria 2021 arrojó datos que evidencian una preocupante “alta concentración geográfica”. De un total de 287 revistas clasificadas, el 80% se concentró en apenas cuatro departamentos: Bogotá, Antioquia, Atlántico y Valle del Cauca. La cifra es elocuente: solo Bogotá alberga 140 revistas indexadas, casi la mitad del país.
En el otro extremo, regiones como el Pacífico registraron cero revistas clasificadas, mientras que las zonas del sur y oriente del país mostraron una participación marginal o nula. La nueva convocatoria busca entonces incentivar la inclusión de revistas regionales para reducir esta desigualdad y democratizar el ecosistema de ciencia, tecnología e innovación (SNCTI).
2. El Surgimiento de la tipología “Reconocida”
Uno de los cambios más relevantes es la consolidación de la categoría de revista “Reconocida”. A primera vista, esta iniciativa podría equipararse a una versión “criolla” del Emerging Sources Citation Index (ESCI). Sin embargo, su propósito es distinto: busca corregir la concentración de revistas en unos pocos departamentos y operar como una etapa de “incubación” para aquellas publicaciones que, aunque cumplen estándares rigurosos de gestión editorial, ética y transparencia, aún se encuentran en procesos de fortalecimiento y consolidación.
Es vital que los editores comprendan un punto técnico crucial de esta nueva categoría, pues no implicará puntos salariales bajo el Decreto 1279 de 2002, ya que dicha distinción se reserva para las categorías A1, A2, B y C. No obstante, otorga un aval institucional que certifica la madurez de la publicación.
Además, para alcanzar este nivel, las revistas deben superar criterios de mayor rigor en la Fase II, como asegurar que al menos el 80% de sus evaluadores sean externos a la institución editora y al comité editorial.
3. Una graduación más fina por campo de conocimiento
En la Fase III, para aquellas revistas que no cuentan con un cuartil en índices internacionales como JCR o SJR, el Ministerio ha abandonado el sistema de cuartiles por un esquema de quintiles. Este cambio busca una medición más “sensible y exigente” a las dinámicas propias de cada área.
La clasificación se realizará ahora considerando los 16 campos de conocimiento Minciencias. Bajo esta lógica de competencia disciplinar, las reglas son estrictas:
- Categoría B: Solo para las revistas ubicadas en el 20% superior (quintil 1) de su disciplina.
- Categoría C: Para aquellas situadas entre el 20.1% y el 40% (quintil 2) de la distribución.
Este enfoque evita los efectos de agrupación masiva y reconoce con mayor precisión las diferencias de desempeño entre publicaciones de una misma especialidad académica.
4. El nuevo Índice de Combinación de Métricas (ICM) y Google Scholar
La metodología de evaluación de impacto evoluciona hacia la apertura. El ICM redefine el puntaje de la revista mediante una fórmula ponderada: 2/3 para el impacto (H5 PoP) y 1/3 para la visibilidad (SIRes).
- Impacto (2/3): Se utilizará el Índice H5 recuperado a través de Publish or Perish (PoP), tomando como fuente de datos a Google Scholar. Esta elección estratégica garantiza una mayor cobertura y refleja la pluralidad disciplinar colombiana frente a los índices cerrados tradicionales.
- Visibilidad (1/3): Se evalúa la presencia en Sistemas de Indexación y Resumen (SIR). El puntaje se asigna de forma escalonada:
- 1 SIR: 25% del puntaje de visibilidad.
- 2 SIRes: 50%
- 3 SIRes: 75%
- 4 o más SIRes: 100%
5. Cualificación de los miembros de los comités
Adicionalmente, se establece un estándar de rigor para la conformación de los comités. Al menos el 80 % de los integrantes del comité editorial o científico debe contar con filiación externa a la institución editora de la revista. Asimismo, como mínimo el 20 % de sus miembros debe estar reconocido como investigador por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, conforme a la más reciente convocatoria (en el caso de investigadores vinculados a entidades colombianas). Alternativamente, se exige que al menos uno de los integrantes del comité editorial o científico sea extranjero, con un índice H superior a 2 y, como mínimo, título de maestría.
Conclusión y reflexión final
La Convocatoria Publindex 2026 mantiene su compromiso con la transparencia y la democratización del conocimiento al integrar el Índice H5 de fuente abierta. También promete reconocer el esfuerzo de las revistas regionales y romper con la inercia de la concentración de revistas en muy pocas regiones.
Sin embargo, el éxito de esta “ruta metodológica” plantea un desafío para las instituciones: ¿Lograrán estos nuevos incentivos y la rigurosidad en la medición descentralizar realmente la producción del conocimiento en Colombia para el año 2026? Esto aún es incierto. Sin embargo, es deseable que las instituciones mantengan su respaldo a las revistas científicas y continúen fortaleciéndolas.
Esperemos los resultados y evaluemos sus efectos tanto en las revistas como en el ánimo de los editores del país, pues ya se percibe cierto descontento. Pese a la prolongada espera, deberán incorporar en un plazo reducido la información en un aplicativo que no ha sido actualizado en más de diez años y que, a mi juicio, difícilmente garantizará una visibilidad adecuada para las revistas “reconocidas”.

