La brecha que no cierra: Publindex 2026 amplía la base regional, pero mantiene la cima concentrada
Cuando el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación presentó el nuevo modelo Publindex 2026, una de sus principales promesas fue avanzar hacia un sistema más equilibrado, capaz de reconocer las diferencias disciplinares, institucionales y geográficas de la edición científica colombiana. El propio Ministerio recordó que, en 2021, el 80 % de las revistas se encontraba concentrado en cuatro departamentos y que algunas regiones, como el Pacífico, tenían una representación prácticamente nula. La nueva convocatoria se propuso corregir parcialmente esta brecha mediante la actualización del Índice de Combinación de Métricas, la redefinición de los campos de conocimiento y la creación de la tipología “Reconocida”.
Los resultados definitivos de la Convocatoria 977, publicados el 28 de julio de 2026, permiten examinar hasta qué punto comenzó a materializarse esa descentralización. El listado oficial contiene 516 revistas clasificadas o reconocidas: 12 en A1, 30 en A2, 132 en B, 200 en C y 142 bajo la nueva tipología “Reconocida”. Para este análisis se identificó la ciudad de domicilio de las instituciones de educación superior responsables de cada revista, utilizando la información institucional disponible en el SNIES y conservando separadas las coediciones multiciudad.
La pregunta de fondo es simple: ¿el nuevo modelo descentralizó realmente la edición científica colombiana o solo amplió la base sin alterar la distribución del prestigio? Los datos permiten responder de forma matizada. La presencia territorial aumentó, especialmente en la categoría “Reconocida”, pero el acceso a la parte alta de la clasificación continúa concentrado en unos pocos centros urbanos.

El gráfico permite observar dos movimientos simultáneos. Por un lado, la red editorial colombiana es más extensa de lo que sugiere una lectura exclusivamente centrada en Bogotá. Aparecen revistas editadas en múltiples ciudades, incluidas capitales intermedias y municipios con menor tradición editorial nacional. Por otro lado, el grosor de los flujos deja en evidencia que la estructura sigue fuertemente jerarquizada. Bogotá domina de manera visible la relación con todas las categorías, especialmente con A2, B, C y “Reconocida”, mientras Medellín, Barranquilla y Cali constituyen un segundo anillo de concentración.
La cima del sistema continúa siendo claramente metropolitana. De las 12 revistas A1, seis corresponden a Bogotá, tres a Medellín, dos a Manizales y una a Barranquilla. En A2 la concentración es aún más marcada: 22 de las 30 revistas se ubican en Bogotá. Si se agrupan A1 y A2, Bogotá concentra 28 de las 42 revistas de mayor clasificación, es decir, dos de cada tres. Si a ello se suman Medellín, Barranquilla y Cali, las cuatro ciudades principales reúnen el 81 % de las revistas A.
Las categorías B y C muestran una expansión territorial un poco mayor, pero no alteran el patrón general. Bogotá alberga 68 revistas B y 93 revistas C; Medellín, 19 y 26 respectivamente; Barranquilla, 12 y 8; y Cali, 4 y 11. Esta distribución sugiere que las capacidades para sostener una revista han empezado a difundirse hacia más territorios, pero que las capacidades necesarias para acumular visibilidad, continuidad editorial, profesionalización técnica e inserción en circuitos nacionales e internacionales siguen estando distribuidas de forma muy desigual.
La novedad más importante del modelo aparece en la categoría “Reconocida”. Allí la apertura territorial es más evidente: las 142 revistas reconocidas se reparten en un mayor número de ciudades y amplían la presencia de regiones que tenían menor representación en las categorías tradicionales. Sin embargo, esta expansión no elimina la centralización. Bogotá sigue concentrando 64 revistas reconocidas y Medellín 13. Las cuatro ciudades principales reúnen todavía el 63,4 % de esta categoría. En otras palabras, la inclusión territorial crece, pero el centro de gravedad permanece casi intacto.
Lo que muestran los datos es una descentralización desigual. La periferia entra con mayor frecuencia al sistema, aunque lo hace sobre todo en la base de la clasificación, mientras la parte alta continúa controlada por un pequeño grupo de núcleos urbanos.
Las razones de esta brecha siguen siendo estructurales. Las revistas de las regiones periféricas suelen operar con menor presupuesto, con equipos editoriales reducidos y con menos acceso a servicios especializados de corrección, marcación XML, preservación digital, DOI, gestión de metadatos y acompañamiento técnico. A esto se suma la desigual distribución de grupos de investigación consolidados, redes de citación, colaboración internacional y experiencia en procesos de indexación. El resultado es un círculo de ventaja acumulativa: las instituciones con mayores capacidades técnicas e institucionales logran sostener y mejorar su posición, mientras las demás encuentran más difícil ascender dentro del sistema.
Desde la perspectiva el reto no consiste solo en reconocer más revistas, sino en construir rutas efectivas para su fortalecimiento. La categoría “Reconocida” puede ser un punto de entrada valioso, pero perdería parte de su sentido si no se acompaña de financiación, profesionalización editorial, infraestructura tecnológica y programas de soporte para que esas publicaciones avancen hacia C, B y, eventualmente, A. El problema no es únicamente de medición, sino de política pública editorial.
También sería deseable que los resultados oficiales de Publindex incorporaran estadísticas sistemáticas por ciudad, departamento y tipo de institución. Contar cuántas revistas ingresan al sistema es importante, pero no suficiente. La pregunta decisiva es en qué lugares del sistema se ubican. Una geografía editorial que amplía su cobertura en la base, pero mantiene su cima altamente concentrada, sigue expresando una ciencia territorialmente desigual.
Publindex 2026 deja, entonces, una imagen ambivalente. Muestra una apertura territorial más amplia que en mediciones anteriores, especialmente gracias a la categoría “Reconocida”, pero confirma que la mayor parte del capital editorial y del reconocimiento científico continúa localizada en Bogotá y en unos pocos centros urbanos. La brecha no permanece intacta, pero tampoco se cierra: se desplaza. El desafío de los próximos años será lograr que la expansión regional no sea únicamente estadística, sino también estructural y ascendente.
Referencias
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. (2026). Convocatoria de Clasificación y Reconocimiento de Revistas Científicas Nacionales – Publindex 2026, Convocatoria 977.
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. (2026). Listado de revistas indexadas y reconocidas: Convocatoria 977 de 2026.
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. (2026). Modelo de clasificación y reconocimiento de revistas científicas nacionales – Publindex 2026.
Sistema Nacional de Información de la Educación Superior. (2026). Directorio institucional y sedes de las IES colombianas.

